El 13 de junio de 2024, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida celebró en el Vaticano su encuentro anual con los Moderadores de las asociaciones de fieles, de los movimientos eclesiales y de las nuevas comunidades. El Apostolado Mundial de Fátima estuvo representado por su secretaria internacional, Edith Koch y por el director del secretariado, Nuno Prazeres. 

El encuentro giró en torno al tema "El desafío de la sinodalidad para la misión", reuniendo a más de 200 personas de 95 asociaciones internacionales de fieles de las 117 reconocidas por el Dicasterio. La jornada comenzó con la celebración de la Santa Misa en la Basílica de San Pedro, presidida por el cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, seguida de una audiencia con el Santo Padre en la Aula Nueva del Sínodo.

Photo @Vatican Media

El Papa Francisco, en su discurso a los participantes, hizo importantes observaciones sobre la sinodalidad en los movimientos eclesiales. Comenzó diciendo que "el camino sinodal requiere una conversión espiritual" y añadió que su "esperanza es que la sinodalidad perdure como un modo permanente de trabajo dentro de la Iglesia, a todos los niveles, impregnando el corazón de todos, pastores y fieles, hasta que se convierta en un "estilo eclesial" compartido.

A continuación, puso de relieve algunas actitudes, algunas "virtudes sinodales", a la luz de esta conversión espiritual: “pensar como Dios piensa, superar la exclusividad y cultivar la humildad.”

Sobre la primera virtud, "pensar como Dios piensa", el Santp Padre dijo que "este es el primer cambio interior que se nos pide: ir más allá del "pensamiento meramente humano" para abrazar el "pensamiento de Dios". Antes de tomar cualquier decisión, antes de iniciar cualquier programa, cualquier apostolado, cualquier misión dentro de la Iglesia, debemos preguntarnos: ¿qué quiere Dios de mí, qué quiere Dios de nosotros, en este momento, en esta situación?".

En cuanto a la segunda virtud, "superar la exclusividad", el Papa Francisco exhortó a los responsables de las asociaciones a no caer en la tentación de los "círculos cerrados": "Estemos atentos: nuestro propio grupo, nuestra propia espiritualidad son realidades que nos ayudan a caminar con el Pueblo de Dios, pero no son privilegios, porque existe el peligro de acabar encarcelados en estos recintos", dijo.  La sinodalidad "nos pide que nos dejemos conmover, incluso 'herir', por la voz, la experiencia y el sufrimiento de los demás: de nuestros hermanos creyentes y de todos los que nos rodean. Sed abiertos, con el corazón abierto", dijo el Papa a todos los participantes en el encuentro.

El tercer punto que subrayó fue "cultivar la humildad", "la puerta de entrada a todas las virtudes". El Papa explicó que "esta fase de conversión espiritual es también fundamental para la construcción de una Iglesia sinodal: sólo la persona humilde estima a los demás y acoge su contribución, sus consejos, su riqueza interior, sacando a relucir no su propio "yo", sino el "nosotros" de la comunidad. Me duele cuando nos encontramos con cristianos..., en español decimos "yo me conmigo para mí". Estos cristianos se ponen a sí mismos "en el centro". Es triste. Son los humildes los que custodian la comunión en la Iglesia, evitando las divisiones, superando las tensiones, sabiendo dejar de lado las propias iniciativas para contribuir a los proyectos comunes".

El Papa Francisco hizo un comentario final acentuando que "los movimientos eclesiales son para el servicio, no para nosotros mismos. Es triste cuando sentimos que "pertenezco a este, a otro, a otro", como si esto tuviera que ver con la superioridad. Los movimientos eclesiales están destinados a servir a la Iglesia, no son un mensaje en sí mismos, una centralidad eclesial. Son para el servicio".

Después de esto, el Papa Francisco dio su bendición a todos y rezó una Ave María. Poco antes de salir del Aula del Sínodo, el Santo Padre saludó los participantes, uno por uno y se tomó una foto con ellos.   

El encuentro prosiguió con la introducción del cardenal Farrell que subrayó la importancia de reflexionar sobre el proceso de sinodalidad en el seno de nuestros movimientos y de leer nuestra vida ordinaria, nuestras estructuras de gobierno y nuestras actividades misioneras bajo esa luz, para estar mejor preparados para responder a los desafíos y problemas del mundo de hoy. 

A continuación, tuvieron lugar las dos conferencias principales, del profesor Rafael Luciani y de la Dra. Elisa Lisiero, la primera sobre "La misión como meta de la sinodalidad" y la segunda, una reflexión sobre la sinodalidad y la experiencia de los movimientos. Después de las presentaciones, hubo tiempo suficiente para preguntas y respuestas libres y oportunidad para que los movimientos compartieran sus propias experiencias sinodales.

El cardenal Kevin Farrell encerró el encuentro agradeciendo a todos los movimientos por su tarea de evangelización, por trabajar en y con la Iglesia y animó a todos a dar testimonio de Cristo a través de su propria vida.